Testimonio de Norma - Mamá de Cinthia

Testimonio - Norma

El 21 de septiembre del 2001 a mi hija (Cinthia) le detectan cáncer, específicamente un “linfoma-burking”, alojado en el abdomen, anterior a esto ella estaba teniendo síntomas de la enfermedad, sin ningún dolor. La lleve a control con el gastroenterólogo, porque me preocupaba su salud le conté al médico en el estado en que yo la veía...

Cintia cuando llegaba del colegio se la pasaba acostada en la cama durmiendo, muy cansada, como si no tuviera energías, antes ella no era así, vivía jugando, estudiaba, cantaba se la pasaba alegre y esto ya no se daba en ella como antes, cosa que comenzó a preocuparme y sabia que algo andaba mal. Todas las noches por mas que hiciera calor o frío ella transpiraba demasiado, cuando se levantaba por la mañana la remera estaba toda mojada (se estaba deshidratando), el vientre se le hincho y le salió un ganglio al exterior ( un pequeño huevito en donde la pincharon), no comía nada, bajó muchísimo de peso en muy poco tiempo y le agarraban calambres muy seguido en las piernas. La primera noche que le paso no nos dijo nada, pero comenzó a sucederle seguido y nos asustamos con su papá, el día en que la encontramos en el piso. No paraba de decir mamá no siento las piernas, no me puedo parar. A partir de ahí comenzó todo esto, la enfermedad estaba avanzando y deteriorando la fuerza de mi hija...

La trasladamos de inmediato al HOSPITAL de NIÑOS RICARDO GUTIERREZ y el doctor me dice: “mamá algo no esta funcionando bien”, entonces el medico habla con Cintia y le dice: “muñeca hoy te vas a quedar internada para hacerte una serie de estudios, como la ultima vez, ¿queres?” ella le dice, bueno!.

Cuando los estudios comienzan a salir mal, nos derivan a la UNIDAD 15, yo la dejo ahí con la enfermera mientras hacia los trámites para la internación y cuando vuelvo la veo llorando porque no paraban de pincharla, no encontraban las venas para colocarle el suero. Se aguanto y soporto todo, hubo un momento en el que no aguanto y me pedía volver a casa. Yo estaba muy preocupada por los estudios, hablaban entre los médicos, pero nadie me decía nada hasta no estar seguros de lo que era. Solo me decían: mami tenga paciencia, estamos haciendo todo y que para descartar cualquier cosa, íbamos a ir a oncología, no entendía nada hasta que presencie y vi que le hacían la punción lumbar en la columna. Ella lloraba, le dieron anestesia, por la medicación estaba adormecida y veía doble. Me dijo “mami vamos a casa, quiero estar con la abuela”, yo no sabia que contestar, me sentía mal por no poder ayudarla, mientras la miraba, yo lloraba. Le decía que se tranquilice que ya nos íbamos a ir, luego la doctora del área de oncología MERCEDES LOMBARDI, me dijo que el procedimiento dió POSITIVO (su hija tiene un tumor en el abdomen). Me explico que era un cáncer y que era importante comenzar con el tratamiento y que debía dar mi consentimiento, desde ese momento no pare de llorar y sentí un escalofrió tan feo, de tan solo pensar que la podía perderla. No encontraba consuelo, me sentía culpable, pensaba que era mi culpa, creí que no la había cuidado lo suficiente y me pregunte ¿porque ella? Hubiera querido estar en su lugar y ser yo quien pasara por todo eso...

Cinthia y su mamá

Tuve que asumir una realidad “mi hija tenía cáncer”, y tener la sensación que la estaba perdiendo, me hizo tomar conciencia que tenia que luchar esta batalla. Fue doloroso para ella ver que en su primer bloque de quimioterapia se le cayó todo el pelo, siempre tuvo un pelo muy bonito y lo cuidaba mucho, se aguantó todo el dolor y el llanto. En la UNIDAD 9, la llamaban “la princesa”, porque nunca se quejaba, siempre soportó se aguantaba todo, los pinchazos, la medicación y el catéter, que en su caso, fue una mala experiencia porque le trajo seria complicaciones a su salud por lo que se tuvo que suspender el tratamiento para resolver la causa y luego volver a retomarlo. Desde ese día oraba todas las noches, muchas veces no dormía, solo miraba dormir a mi hija. Pedía a Dios un milagro, el fue mi amigo y compañero durante muchas noches, pedía que cuidara sus sueños. No hubo noche que no estuviera tranquila… A través de la recomendación de una familia que conocí en oncología conocí y llegué a la Fundación Natalí Dafne Flexer. Me acuerdo que nos recibieron con los brazos abiertos, ese mismo día Cintia no quería entrar, tenía miedo, pensaba que era otro hospital, los voluntarios salieron afuera para convencerla de que entrara y ella aferrada a la puerta no quería, hablándole la convencieron, entró a la sala de juegos y a partir de ese día y desde ese momento nuestras vidas cambiaron, Cintia ya no se quería ir, había que rogarle para irnos, recuerdo esos días y me río mucho...

En la fundación encontramos personas maravillosas, de gran corazón que se dedican a dar cariño, alegría y mucho amor, leen cuentos, miran películas, cantan, juegan con ellos, les sacan una sonrisa y hacen que no pierdan su niñez.

A los papas nos dio un espacio de contención en donde nos apoyamos unos a otros, escuchábamos historias distintas pero de igual dolor, cada padre sabia que ahí encontraba lo que estaba buscando, Nos daban fuerzas e información para poder cuidar a nuestros hijos…Hoy en día mi hija está más sana que nunca, gracias a Dios y eso se lo debo al trabajo de los médicos y al apoyo de la FUNDACION, sin el cariño y afecto, esta lucha no hubiera sido posible hacerlo sola. Hoy mi hija es hermosa, tiene 23 años, estudiante de Medicina y quiere dedicarse a la oncología infantil, porque según ella va a comprender el dolor, porque lo vivió en carne propia. También trabaja en la fundación integrando el Grupo Generación Vida, luchando por un mismo fin y mostrando que todo se puede!!! Y además es voluntaria y no hay día no que este cantando, jugando o bailando y por más que llueva, truene o haga frío ella está ahí dedicando su tiempo a lo que tanto ama “la fundación”…Cintia es el orgullo de mi vida y día a día me demuestra:“Que por más que la vida nos golpea, siempre hay que sonreír, porque detrás de cada desafío hay algo lindo y fue el amor y las ganas de jugar y la fundación que siempre estuvo, está y estará para hacerlo”.

Fuerza a todos los padres y madres que luchan, se que nada ni nadie puede aliviar el dolor, tengan fe… este cuento termino con un final feliz y espero que sea de la misma manera para muchos de ustedes...

Testimonio - Cinthia
Norma Beatríz Gonzales

Efecto Mariposa

El simple aleteo de una mariposa, puede producir fuertes vientos, al otro lado del planeta

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Dirección de Fundación Natalí Dafne Flexer - Buenos Aires Argentina

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Capital Federal, Buenos Aires.
Horario: Lun. a Vier. de 9 a 17 hs. Teléfono (54) 11-4825-5333 / (54) 11 6120 3523