Historias de vida de los niños que vienen a la Fundación

Esta sección del sitio está destinada a que cuentes tu historia y a la vez conozcas historias de niños que están o estuvieron en tratamiento por tener cáncer.

Estas historias fueron recogidas con motivo del Día Internacional del Niño Enfermo de Cáncer 2003, pero vamos a ir agregando otras y ¡esperamos la tuya!

Gabriela Alfonsa Dana - Testimonio de Cáncer InfantilGabriela Alfonsa Dana - 16 años.

Rancul - La Pampa. - Hospital Gutiérrez Linfoma Hodking.

Noviembre 2002.

MI HISTORIA Y UN PUNTO APARTE

 

Cuando todo empezó, era algo increíble, parecía la historia de otro, de pronto me sacan de casa, me prohíben la escuela, un mes postrada en una cama, metida en una pieza de cuyo hospital, no conozco a nadie. Aparece un enfermero, es mi cuñado, me dice que esta todo bien y que probablemente me deriven al hospital de la capital, Santa Rosa; Pero el doctor, a mi papá le dijo otra cosa. Decidí que era lo bastante grandecita como para aceptar cualquier cosa, por más dolorosa que fuera, entonces, enfrente a mi padre, fue cuando comprendí que estaba enferma, que era grave, aun así no me asuste pero me llene de curiosidad. Luego, tome conciencia de lo que vendría después, lo que tendría que soportar y me asuste. Sabía que perdería muchas cosas, por empezar, perdería mi vida, que era monótona, tranquila, llena de paz, en fin, era mi vida y me la estaban arrebatando.

En Santa Rosa, donde fue la ultima vez que estuve internada, pase casi dos semanas en casa de mis tíos, tío Tito me fue de gran ayuda, aunque siempre recibí cartas y llamados telefónicos de amigos y familiares, pero él era único, le falta una pierna, sin embargo se mueve como un gato solamente con un bastoncillo de madera que el mismo se fabrico. Siempre me decía, " No te des por vencida, ni aun vencida." Y cada vez que me puede la soledad, cito esta frase y recuerdo que él pudo salir de cosas peores que yo, sin ningún rasguño y yo, como su sobrina siento que también puedo.

Un día, papá me dice que me derivan a Buenos Aires, capital, y que voy a recibir quimioterapia, me pongo mal porque sé que eso es lo que provoca la caída de cabello, pero luego entre todos, logran tranquilizarme y lo asumo sin protestar. Entiendo que no me queda otra cosa que hacer, más que dejar mis opciones en manos de quienes saben elegir la mejor.

Me hospedé en un hotel de la obra social, donde por suerte, hay gente muy buena y familiar, mamá se queda conmigo, empiezo el tratamiento y ya van cinco meses, hace unos días la doctora hablo con mis papas y les dijo que la enfermedad desapareció y que con el ciclo que falta se van a asegurar que no vuelva, ellos están muy contentos y yo también. En un par de meses más volveré a la monótona y cotidiana vida que tenia allá, que es ahora mucho menos desagradable que antes, pues extraño mucho mi pueblo.

Yo sabía que no podía dejar que las doctoras y mi mamá cargaran con todas las preocupaciones y responsabilidades que se generan cuando pasa esto, por eso, al estar sola con mamá en una ciudad tan grande, pues, nosotras somos del campo, me responsabilice de los turnos y soporte como mejor me salió, cada trance de cada nuevo día.

Los puntos sobre las ies, que repetidas veces las doctoras me pusieron y la fuerza que me transmitían cada vez que me revisaban me ayudo a comprender que esta era la mejor manera de crecer y madurar, la más independiente que pueda existir sobre la tierra. Y no solo ellas, también la gente de la fundación, a la cual siempre voy, mi familia, conocidos que encontramos de casualidad aquí, una vieja amiga de mi mamá que no tiene hijos, pero que habría sido una excelente madre.

Creo que con el tiempo las piezas se fueron acomodando de manera muy fácil, tan fácil que no parecía cáncer, sino una simple gripe con la ventaja de que no tenia que hacer reposo al contrario, mientras mas actividad tenia mi cuerpo, mas sana y fuerte me sentía.

Hacía semanas que le venia diciendo a mi mamá, " ya estoy curada", de veras me sentía curada, cuando las doctoras lo confirmaron, sentí que dios y todos los que me habían seguido estaban conmigo, escuchando las tan codiciadas palabras.

Entendí que pronto terminaría todo y que seria un testimonio más, en mi vida solo seria un paréntesis y el punto seguido de un capitulo en donde la joven que creció a la fuerza se vuelve a encontrar con su vieja y nueva vida.

Gracias a la fundación Flexer por permitirme a mi y a todos esos chicos formar parte de este mundo tan bonito dentro de esta pequeña casa de juguetes.

 

Gabriela Carla Alomo - Testimonio de cáncer infantilGabriela Carla Alomo. 14 años.

Provincia de Buenos Aires. - Hospital Gutiérrez.

Leucemia Linfoblástica Aguda.

Noviembre 2002

 

Hola, mi nombre es Carla Gabriela Alomo, tengo 14 años , quiero contarles que tengo Leucemia Linfoblástica Aguda, que estuve 3 meses internada en el Hospital Ricardo Gutiérrez, a mi lado siempre estuvo mi mamá día y noche al igual que mis hermanos.

Todo empezó con fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza y también bajé de peso. Sinceramente fue horrible, porque la pasé muy mal, todavía recuerdo que mi mamá me llevaba de hospital en hospital, me hacía muchos estudios pero ningún doctor me decía lo que realmente tenía hasta que en este hospital me diagnosticaron esta enfermedad. Desde ese momento quedé internada y comencé el tratamiento con quimioterapia. Sé que tenía que aceptar muchas cosas, una de ellas fue la caída del pelo, también tuve una grave infección, comenzaron a bajarme las defensas y a partir de ese momento se complicó todo, pero con la ayuda de los doctores pude salir adelante.

También quiero contarles que tuve que dejar la escuela primaria en 7mo grado, pero lo más importante para mí fue el apoyo de mis compañeros y compañeras y también mis maestros. Hoy ya estoy cursando 9no año y me siento feliz de ir cada día a clases. Se que tuve que pasar cosas buenas y otras muy feas pero sobre todo tristes.

Ahora puedo decirles que me siento realmente fuerte y feliz de haber cumplido mis 2 años de tratamiento. Quiero darle gracias a Dios y a la Virgen por darme fuerza cada día. A los doctores y a las enfermeras, también a la Fundación Natalí Dafne Flexer que hace aproximadamente un año que la conozco, a su gente que trabaja día a día para que los chicos se sientan bien, a las señoras Silvia, Edith, Felisa, Celina y a todas las voluntarias que son personas buenas y solidarias, y si de alguien me olvido, le pido perdón.

Los quiero y les agradezco por leer mi carta. Un abrazo inmenso.

Carla Giselle Alomo.

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