Para Padres

Fue mucho lo que debieron luchar para que su hijo llegue a esta etapa de estar libre de enfermedad. Cuidarlo, controlar que tome su medicación, que no se golpee, que no esté con nadie resfriado, etc. Fueron muchas las recomendaciones que siguieron al pie de la letra y aún más allá de los cuidados indicados por el médico. Ahora que ya no necesita tanta atención y que puede y debe recuperar su autonomía, ustedes se sienten un poco perdidos. 

Este sentimiento ambivalente de alegría y preocupación, de soltarlo y retenerlo, de permitirle hacer una vida normal cargada de algunos “peros” es muy frecuente: podés jugar a la pelota pero cuidate de no golpearte, divertite con tus amigos pero no fumes y no tomes. Lograr sentirse tranquilos de que la batalla terminó, no es fácil. Muchas veces se descubrirán preocupados por miedos y fantasías que no siempre tienen motivo de ser, en este momento.

Estos sentimientos irán de a poco cediendo. Es importante tenerlos en cuenta, conversarlos con los médicos y, si persisten, buscar ayuda con algún profesional, pues es sumamente importante que, así como acompañaron a su hijo cuando la enfermedad apareció, lo acompañen ahora en la salud recuperada.

Compartimos con ustedes algunas sugerencias sobre temas que pueden preocuparlos. Esperamos le resulten de utilidad:

  • Sentimientos de su hijo en relación al tratamiento:
    ¿Qué está pensando mi hijo? ¿Seguirá aún pensando en la enfermedad?
    ¿Qué cosas recordará aún?
    ¿Cómo estará afrontando sus preocupaciones acerca de la enfermedad y cómo puedo ayudarlo?
  • No desestime sus preocupaciones, escúchelo con atención. Si no encuentra respuesta a algunas de sus dudas, consulte con su médico. Vea la pregunta detrás de la pregunta.
  • Estimúlelo a que exprese sus pensamientos y sentimientos. Es probable que necesite volver a preguntar sobre su enfermedad ya que, a medida que los niños crecen, pueden comprender de otra forma las mismas cosas.
  • Recuerde siempre que, más allá de lo que le está pasando y lo que está sintiendo, él quiere ser un chico como cualquier otro.

Sus otros hijos

Para sus otros hijos la época del tratamiento de su hermano fue muy dura. A pesar de las dificultades, es seguro que Uds. intentaron cuidarlos y tenerlos presentes pero, obviamente, su atención, la de la familia y la de los amigos estuvo puesta en el hijo que estaba enfermo. Eso implica que no siempre pudieron estar presentes física y emocionalmente para sus otros hijos.

Es posible que, frente a esta situación, los hermanos hayan sentido que eran menos importantes, que no tenían tiempo para ellos.

Creemos que, en estos casos, puede ayudar:

  • Reconocer lo que pasó: Recordar juntos lo sucedido en ese momento. Señalar lo difícil que fue para ustedes dejarlos al cuidado de otras personas durante tanto tiempo. Explicarles cuánto pensaban en ellos, cómo a la distancia los cuidaban. Esto suele aliviarlos y les permite comprender mejor lo que pasó. Por el contrario, llevarlos a reflexionar acerca de los beneficios de estar sanos, no modificara lo que ellos sienten
  • Hablar con ellos de lo sucedido: Sus hijos pueden necesitar escucharle decir que entienden cuanto sufrieron y cuan difícil debe haber sido para ellos ajustarse a los cambios que se vieron obligados a hacer.
  • Hacerles sentir que ellos también son especiales y decirles por qué.
  • Hacerles notar cuánto ellos contribuyeron y ayudaron a su hermano y a la familia.
  • Demostrarle con hechos y con palabras cuán orgulloso está de tenerlos como hijos.
  • Si puede, haga una salida, o dedíquele un momento especial a cada uno, para poder conversar y compartir estos sentimientos.

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