Zoológico de Buenos Aires
28/02/07

Esta nota salió publicada en el Diario La Nación y retrata las sensaciones y emociones vividas por niños y familias en el Zoológico de Buenos Aires.


Redacción: Cynthia Palacios, de La Nación.

No resultaba difícil adivinar que ese enorme barbijo blanco escondía una sonrisa gigante. Los ojos de Nicolás, de 10 años, brillaban inquietos.

Pero no era el único que desbordaba alegría: los chicos de la Fundación Natalí Flexer, que acompaña a pequeños con cáncer y a sus familias, estaban completamente alborotados. Para celebrar el 5° Día Internacional del Cáncer Infantil, la fundación organizó ayer un encuentro en el Zoológico de Buenos Aires.

Fue una tarde especial. Llena de sorpresas, de regalitos y de mimos. Estaban invitados todos los niños con cáncer que se atienden en los Servicios de Hemato-Oncología Pediátrica de los hospitales de esta ciudad y del Gran Buenos Aires. Chicos, padres, hermanos, voluntarios, médicos y enfermeros se reunieron para festejar una lucha que se gana día a día.

Fueron más de 3000 personas y para muchos, como Natalia Britez, de ocho años, era la primera visita al zoológico.
Natalia vive en Claypole y espera un trasplante hepático. Le costaba creer que sólo un vidrio la separaba de uno de los tres cachorros de tigre de Bengala blancos que nacieron en el zoo. Su mamá, Marcela, no paraba de sacarle fotos a la inocultable sorpresa de Natalia.

Para Pamela Alvarado y su mamá María el de ayer era un día muy especial. Es que hace exactamente un año las dos llegaban en ambulancia desde Formosa  al Hospital Garrahan para tratar con urgencia un tumor que Pamela tiene en la pierna derecha.

El paseo de ayer era, para ellas, una revancha. Se las veía muy felices. “Es increíble acordarse de cómo estábamos hace un año y cómo estamos hoy. Para mí es una felicidad inmensa ver que ella está bien”, se emocionó María. “Esta tarde es un premio para nosotros. El año pasado internaron a Pamela y hoy estamos paseando”, agregó Camila, la tía de la adolescente.

Pamela, Iván Oroño y Lucila Acosta se reían nerviosos cuando el cuidador de la jirafa los invitó a darle de comer. Curiosa, la jirafa se acercó rápidamente a los chicos.

Este paseo se organiza en el zoo desde hace cinco años, que les “presta” a los chicos de la fundación un lugar tan original para hacer esta fiesta. “Para nosotros es un día muy especial. Nuestra función social es algo que nos apasiona y disfrutamos mucho de compartir este día con los chicos de la fundación. Cada año la pasamos mejor”, aseguró la gerente de Relaciones Públicas y Prensa del zoo porteño, Ana María Pirra.

Este año, el lema del día internacional será “El niño con cáncer en su casa y en la comunidad”, con el objetivo de resaltar la importancia que la familia tiene en la vida de un niño con cáncer. También se pretende concientizar acerca de la importancia que tiene el apoyo de la comunidad para estos niños, tanto durante la etapa del tratamiento como en su reinserción posterior.

“La proximidad, el apoyo, el afecto y la comprensión de quienes los rodean mejoran su calidad de vida y resultan esenciales para una exitosa recuperación”, explicó la presidenta de la fundación, Edith Grynszpancholc.

Hacia el final de la tarde llegó el recital de Los Pericos y la fiesta tuvo su mejor broche: decenas y decenas de chicos que salían felices del zoo, con las manos llenas de regalitos, y una imborrable sonrisa en la cara.

 
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