Maestros y Profesores
Como consecuencia del incremento de las tasas de sobrevida del cáncer infantil, se han enfatizado las cuestiones relacionadas a las mejoras en la calidad de vida. El funcionamiento escolar constituye un aspecto importante en la calidad de vida debido a que los niños pasan gran parte del día en la escuela. Y para un niño que ha sido tratado por cáncer, la escuela ocupa un lugar mucho más importante.
Durante el tratamiento, la actividad escolar incluye tareas que funcionan como distracción. La escuela amarra a los niños a la rutina diaria, la cual se ven forzados a abandonar una vez recibido el diagnóstico de la enfermedad. Además, la escuela cumple una función social en donde cada niño es una parte de muchos, un integrante de un grupo.
La integración escolar es una parte esencial y crítica del funcionamiento psicológico y social del desarrollo de cualquier niño. El cuidado que se le brinda a los niños con Cáncer requiere de la participación de un equipo multidisciplinario (médicos, psiquiatras y/o psicólogos, enfermeras, trabajadores sociales, profesores, especialistas de la recreación) y la intervención debe incluir el propósito de educar al niño.
El proceso de reintegración escolar debe comenzar apenas realizado el diagnóstico. Con información y buena comunicación, la reintegración escolar puede ser planificada. La escuela puede prepararse para las posibles consecuencias que puede sufrir el niño por la enfermedad y el tratamiento. Estas posibles consecuencias constan de 3 componentes que están conectados.

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