Más de 3 mil niños, sus familiares y amigos pasaron el Día Internacional del Cáncer Infantil entre elefantes y pájaros. Sus voces se sumaron a la música de Los Pericos y Árbol. Miembros de la ONG señalan que muchas familias del interior se ven forzadas a venir a Buenos Aires para acceder al tratamiento y reclaman descentralizar la atención.
(INFOCÍVICA, Buenos Aires, 28 de febrero de 2008). Dos canguros marrones y uno blanco. Muchas llamas. Un guacamayo multicolor en una pajarera gigante. Mandriles. Bisontes. Suricatas. Por supuesto, los populares elefantes y jirafas. De todos estos animales y de muchas cosas más, disfrutaron más de tres mil personas, entre grandes y chicos, ayer en el Zoológico de Palermo, en el marco de los eventos organizados por la Fundación Natalí Flexer por el Día Internacional del Cáncer Infantil, celebrado el 15 de febrero pasado. Aunque el pronóstico era de lluvia, el día estuvo repleto de sol, música, dulces y animales.
“Estas actividades insumen mucho tiempo de nuestra Fundación y de nuestros voluntarios, pero ahora es fantástico porque no tenemos que invertir plata; toda esta movida se hace con donaciones de empresas y de particulares, que aportan leche chocolatada, golosinas o hamburguesas. Todo este evento es una suma de voluntades”, cuenta, entusiasmada, Edith Grynszpancholc, presidenta de la Fundación, instalada en el Zoológico desde temprano. Ya desde la mañana, comenzaron a llegar a Palermo familias con chicos internados en distintos hospitales, para pasar un día de luz, música y comida rica.
Ángel tiene 3 años. Muy inquieto, con su remera de River y una gorra celeste, juega con un palo de madera que golpea contra una baranda. A un lado, su mamá, Silvia Ancafin, dice: “Vivimos en Zapala, Neuquén. Pero estamos acá porque a Ángel lo están tratando en el Hospital Garrahan de un tumor estomacal”. Ángel, quien por primera vez conoce el Zoológico, cuenta que le gustó el show de las focas y cómo ellas nadaban y aplaudían. “Él la está pasando bien. En unos días tenemos que irnos a un hospital de La Plata, a que le sigan el tratamiento”, agrega Silvia.
En la glorieta del zoo, una combinación de músicos de “Los Pericos” y de “Árbol” comienzan con un minirrecital. Los chicos y sus familias se juntan, muchos aplauden o bailan, algunos tararean o cantan las canciones. De “Trenes, camiones y tractores”, el hit de “Árbol”, todos saben la letra. Bajo la mirada del guacamayo en su pajarera, sigue el show y termina después de un bis.
Grynszpancholc asegura que “en cuanto a salud pública, sobre cáncer infantil estamos muy bien, se da tratamiento gratis a todo aquel que no tiene, y hay esfuerzos del Ministerio de Salud en este tema”.
Sin embargo, hay un “debe” que ella sí encuentra: “Hay que descentralizar la atención, y que no todos los pacientes tengan que venir a Buenos Aires. Por eso, nosotros capacitamos a profesionales de todo el país, y mejoramos algunas salas del interior, como la del Hospital de San Miguel de Tucumán”. Casos como el de Ángel y su mamá, que tuvieron que viajar desde Zapala, se repiten. En las salas de oncología de hospitales como el Garrahan, el Posadas o el Ricardo Gutiérrez, hay pacientes de Formosa, Chaco, Río Negro, Entre Ríos y de países limítrofes.
Mucho más cerca de Capital está Carlos Daniel Velázquez, 12 años, y en silla de ruedas actualmente por un osteosarcoma en la pierna, es decir, un tumor generado desde el hueso de ese miembro. Él vive en Monte Grande, pero tiene que atenderse también en el Garrahan. “Lo que más me gustaron son los leones, y recorrer todo el zoológico”, cuenta Carlos, mientras su mamá Jorgelina se apoya sobre el respaldo de la silla.
Hablar de cáncer es duro, y de cáncer infantil, todavía más. No obstante, Grynszpancholc recuerda: “Hasta hace poco nadie quería hablar del tema. Hace diez años mucha gente no sabía que había cáncer infantil, y ninguna empresa quería meterse con eso.” Por otra parte, todavía sobreviven errores y prejuicios. “A veces existe un ‘pensamiento mágico’, un temor a acercarse a un chico así. Ellos a veces usan barbijo, o están pelados, y algunas personas creen que tienen algo contagioso. Aún la gente ‘culta’ tiene miedos.”
Sobre el cáncer en la población en general, no hay datos oficiales globales, como fue reflejado en una nota de Infocívica el mes pasado. Pero en el caso de los chicos, sí existe una base de datos que recolecta los casos detectados desde 2000, que se llama Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (Roha), que depende de la Fundación Kaleidos. De allí surge que el principal tipo de cáncer que afecta a los chicos es la leucemia, y luego se ubican los tumores del sistema nervioso y los linfomas.
“Por nuestra sede frente al Hospital de Niños, pasaron 5 mil familias”, informa Grynszpancholc, y agrega: “pero tenemos salas de juegos en el Hospital de Tucumán, en el Hospital Posadas de Haedo y en la ex Casa Cuna, de Capital”. Precisamente, los chicos que están en los hospitales hicieron dibujos que se exhiben en la glorieta del zoo. Lucas Velázquez, que tuvo que venirse de Paraguay para tratarse un cáncer, y tiene 7 años, dibujó un caballo bien marrón, galopando sobre el pasto verde. Desde Formosa, debió viajar Gabriela Estigarribia, también de 7 años, que dibujó a una nena muy rubia, al lado de un árbol, una flor y una chalecito. “Es la historia de una princesa en un día feliz”, anotó ella, al pie de la hoja.
Pasado el show, los agradecimientos de la Fundación a los voluntarios, y los mensajes de esperanza para chicos y familiares, éstos comenzaron el regreso, esquivando a las liebres que deambulan por el zoo y el cartel que, colgado sobre la escultura del Dios Baco, decía: “Los chicos tiene derechos…y los que tienen cáncer, también”.
Para contactarse con la Fundación Natalí Dafne Flexer, comunicarse con Edith Grynszpancholc, al 4825-5333 o a .